sábado, 5 de julio de 2014

C. E. L. IA

Parece que me miraras, pero sé que no lo haces. Somos quizá dos buenos amigos compartiendo vida, mientras nos adentramos en una siniestra soledad. Y aprovecho la ocasión de ceder mi miedo a perderte. Es que nunca pude apartarme tu sonrisa del corazón. Y espero, algún día pueda entrar a las aventuras de tu desconfianza, atreverme a mirarte, ya sin verguenza de no dejarte brillar.

Solo eso

Me basta tu voz para atravezar la noche.
Me bastan tus ojos atrevidos para intuir crisis y delirios.
Me basta tu cuerpo para orientar mi brújula.
Me basta tu presencia para creer
que aún, bajo esta lluvia, es posible la poesía.

Invertebrado

Soy un primitivo que regresa a su estado natural. Bebo de tu sangre, compro venenos para untar en la noche. Revuelvo mis pies adormecidos en grasa de animal. Me reincorporo de la muerte, y otra vez, a saludar al sol, y otra vez a horadar las mañanas con esta angustia de perro. Compro un litro de artículos para un funeral. Siembro miedo, siembro angustia. Riego de condena esta superficie de misión. Y ando por las avenidas, arrastrando esta voz que alguna vez se hizo carne, pero fracasó horriblemente. Llevo en las uñas restos de sangre promiscua. Muy pronto tal vez deje de ser niño, para poder ser hombre al lado de alguien. Ordeno mis ideas y las hago fragmentos de noche. Acabo con la disgresión y estos delirios de tu boca; pierdo un poco de etapas. Intento suicidarme con un sutil deseo, permanezco quieto, rondado el sueño, rondado tu cuerpo vapóreo, las líneas que ciñen de cadenas una lenta agonía. Recuerdo mi infantil risa, y este estado pedruzco, de quedarme siempre arrodillado ante el tiempo que se come mis huesos y se come mi inteligencia.

jueves, 26 de junio de 2014

Pronóstico

Un día por la tarde, cualquier día en realidad, tocaremos el mismo cielo a la misma hora y pensarás, "dejarnos no fue mala idea"; en ese preciso instante, cuando te recuperes de la reflexión, yo andaré todo insólito, caminando por las veredas de tu sonrisa, rellenando tus vacíos con mis dientes de conejo, a reparar todo esa escritura en reversa que tu mente suele elucubrar para confiarle a las puercas sensaciones,la salutación de tus sentidos, todos corruptos, todos innecesarios, y yo, que soy nada más que tu complementeo débil, tu cruda fiebre, por la tarde en cualquier escenario, tu boca que se rompe en sonrisa, y mi nostalgia que te actualiaza, mis terrores, y ¡dios!, tu ausencia, pérfida imagen, mis dedos,rotos rotos, la boca partida, la voz quebrada. Pero aquí estoy con la misma sonrisa de conejo a la espera de tus pies otra vez sobre mi mesa, camina y camina sobre mi plato de comida, por si puedo recuperar de una vez mi vida, por si puedo recuperar de una vez tu compañía, y ponerle fin a esta pena que me destruye y no me deja estudiar

martes, 17 de junio de 2014

El vacío

Olvidaste un poco de tu vida en mi alma, y así uno no puede continuar, porque será siempre una herida que duele y duele. Y sucede que de cuando en cuando, en el momento más desesperado, vuelve todo lo que me quitaste, pero en forma de dolor que se ancla en el vacío. Bebo de tu oscuridad, por si me hago más fuerte, pero solo me lleno de muslos y pestañas. Y hace tanto frío, y es hora de ir a la cárcel, porque la noche es insana, y en un rato llega la muerte para llorar en mi hombro, es que a ella también naufraga. Me envuelvo en oscuridad, y eres solo un vacío en la espesura de mi sangre; eres un peso para mis dolencias mentales, para mi sensibliidad podrida. Me haces tan frágil con el hilo innato de tu voz. Yo aquí, tan desesperado, y a ti, en otro cielo, te falta un silencio, un par de confusiones, de este referente que se siente cada día más pequeño sin tu anestesia para el rencor. Yo me odio por perderte; por ser tan autosuficiente para cubrir mi sencilla tristeza, que no hace nada más que volverme viejo con estas añoranza cubiertas de asma y electricidad. Y por dentro estoy lleno de ruidos, pero no te alarmes: hemos sufriido cosas peores, por ejemplo, la noche que nos quitó de la cabeza la idea de estar juntos para siempre, porque eso fue tan relativo.

martes, 29 de abril de 2014

Ella

I

Perdóname, perdóname, Esther, por no aprender a vivir sin ti. También yo estuve olvidado en el fondo de tu memoria, buscando el nombre de tu dolor, pero no lo encontré en ninguna enciclopedia. No tengo más síntomas de carisma, y tu existencia se me torna tan peligrosa como tu ausencia. Te haces medianoche insalvable, media noche color de plañideras y entrañas rocosas. Todo lo que quise hacer es solo camino por recorrer. Intento no mirar atrás, porque me doy cuenta que sin ti me encuentro perdido. Estoy adherido al sabor de tu boca. Y aunque te debo tantos aniversarios, siempre te encuentro en mi llanto. Esta fama de canalla la tengo bien compartida. Es el precio de no encontrar tus huellas. Es que no sé exactamente a dónde vas. Y yo quiero ir tras tus pasos, pero siempre he sido torpe para recordar fechas importantes. Así que me conformo con parecer un imbécil, y escribir para ti, las disculpas del caso, haciéndome más inválido y menos sensible. No atiendo a las circunstancias, porque la noche no duerme, y no caben palabras en este olvido que se hace violeta. Yo te espero espero, por si se escapan de tu boca ciertos olvidos, y me pagas por fin el matrimonio que me debes. 

II

Qué debo, qué debo, Esther, qué debo hacer para otra vez recrear en tu rostro una pimimigenia sonrisa que alegre, sencillamente de acuerdo, mi alma fantasía. ¿Cúantas veces más debemos morir para poder hacernos menos gentiles, y cada vez más robots? Y yo desde lejitos, con mi cara de cuy, mis ansias todas tuyas, que no solo te pertenecen, sino que te justifican, y a tu pena también. Yo que fui el peor de los hombres posibles, y tú me sacaste de la cárcel de mis tristezas para llevarme a caminar por tu avenida todita llena de flores y música. Mi sintaxis todavía era lo que tu boca dice, un tapiz para la buena memoria. Cuando me golpeé la cabeza, me perdí en tu cerrazón. Tus piernas que son bien blancas blancas, han de extrañar el suave trinar de nuestra piel, al chocar como dos esperanzas copadas de turquesas. Ya no beso tu boca. Y un poco como que me cuentan que ya te has muerto. Le hablo a tu fantasma, entonces, que es el que cada noche viene a despertarme por si no hay más paradas de autobús en mi sueños. Ya me voy a la universidad. Pero Calamaro te nombra. Y yo no sé cantar. Solo sé tener cara de roedor, ser dientón y decirle al mundo que escribo, aunque en verdad soy pésimo escritor. Quizá lo único que hice bien fue amarte. Pero ya te fuiste... Entonces ya no sirvo para nada, Esther...

viernes, 18 de abril de 2014

Sí, sí, sí...

Ahora sé por qué no tengo amigos: no soportan ni mi carácter irracional, ni mis palabras ni mis sonrisas, y les altera que esté un paso delante, con ideas que no pretenden ser dogmas, pero al menos tratan de solucionar intuibles desajustes. Quisiera rayar su mediana estatura mental, pero sería al mismo tiempo limitar mis apetitos intelectuales. Nadie me dijo que esta vida sería bonita, lo admito. Y si me encontré con ellos, fue también para encontrarme conmigo y saber por fin, al fin, que no soy tan malo. Porque al menos tengo una sonrisa y estoy en la edad de equivocarme todo lo que pueda, porque tengo toda la voluntad del mundo y un poquito de paciencia. A paso lento, pero seguro. No soy un espejo, tan solo una casa para los pobres. La fama y el talento me fueron siempre esquivos, y cada brazada es un techo fingido. No hay manjares, solo este perro esperando, como quien espera el perdón de los pecados. Si alguna vez quiero morirme, sé que debo esperar a ser viejo. Y quizá para ese entonces ya pueda dejar de ocultarme tras un seudónimo. Y por fin agradecerles a cada uno de ustedes, un nuevo nacimiento. 

domingo, 13 de abril de 2014

Aquí

Aquí está el imbécil de todas las noches, siempre huyendo de tu mirada punitiva.
Aquí tus ojos que duraron lo que duran en el viento las fragancias.
Aquí yo, que soy un prefijo de cada una de tus palabras
aquí, que vives sin mí, sin mis artifcios ni mi lenguaje.
Aquí voy seguro y aquí construyo instantes de espejismo;
aquí, donde paso todas las pruebas pero termino siempre muerto.
Aquí donde ando necesitado de ti, para que me saques de este infierno.
Aquí, donde siempre soy un narciso malo,
aquí, donde se esfuma y se eleva tu noche infinita y ancha.
Aquí, tus pestañas, aquí, en mi almohada, dibujo tu ausencia.
Aquí, donde todos me llaman loco, suicida, infame.
Aquí, donde avanzo solo para mostrate que aquí olvido mis miedos,
que aquí, me dibujo presidente, rector, asociado;
aquí, donde empiezan mis nervios y desembocan tus besos;
aquí, en esta blancura hecha a la medida,
aquí, frente a tu recuerdo que me acercan ruidos,
aquí que me quedo titilante como una inválida estrella,
aquí, entre poemas y novelas inconclusas,
entre flores y escaleras que te empujan al infierno,
aquí, aquí estoy, aquí estoy ya sin ella.
aquí, donde te encuentro color de brillo desabrido,
aquí, entre árboles y videojuegos, y las risas ladinas,
aquí, donde construyo mi pena y mi lejanía,
aquí está el oceáno de deudas comparables a tu eléctrico fragor,
aquí está el imbécil que se quiso morir antes de haber nacido
aquí estoy otra vez huraño, otra vez sin ti.

domingo, 23 de marzo de 2014

Promesa fallida.

Una vez te prometí que para enamorarte intentaría de todo, incluso cortarme las manos para no escribir para nadie más y cortarme los pies para no irme de tu lado, pero tú tienes tu vida hecha, me dijiste que te habías casado y eso caló hondo en mi podredumbre, me hundió y me hunde en una maraña de nostalgias, y yo buceo con mis mentirosas ansias de persistir para ti, pero tú tienes hijos, y yo sigo soltero; una cama compartida muchas veces trae recuerdos y otras los sepultan con el cuerpo mío allí, dentro, sepultado, insurrecto, frágil y fatal, rodando hacia el final, donde tu sonrisa no es más ni mucho menos, apenas si soy un granuja que ando desesperado buscando tu rostro en otros rostros, tu inteligencia en otras inteligencias; pero aún no hallo mi verdadero yo.

sábado, 22 de marzo de 2014

Insurrecto

Valentina estuvo aquí. Y yo solo alcancé a ver su sombra. Y tampoco hay cielo azul, porque ya todo se hizo menos pintoresco. Y seguí avanzado, y tras los pasos de Valentina, se encendían luces. Y me dio miedo intuir o transformarme en aire o reciclaje de páginas verticales. Así que volví tras las líneas que fui dejando, para ver si encuentro un origen, o me encuentro otra vez dibujando con el dedo tu rostro lúcido en un vidrio que después se hizo puñal y sangre. Y luego, vuelto otra vez oruga sin sabor y sin registro, regreso al vientre de mi madre, al atardecer siquiera, cuando unos ojos viajeros me enseñaron a besar. Y una primavera dedicada, y los dedos cruzados para que otra vez se repita para siempre tu música en mi mente. Porque tus ojos siempre fueron ruidos en mi cabeza. Y me aturdieron tus intensas voces y tus largos pies vestidos de mañana y vuelo. Un día prometimos casarnos, pero tomamos la otra alternativa, de movernos junto al planeta, tú para la derecha, yo para la izquierda. Y aunque no querramos, algún día tendremos que coincidir, con una mirada ácida siquiera, porque el planeta es como una moneda y rueda rueda rueda. Y como un disparo, nos veremos, sin calle y sin futuro. Mientras, yo sigo buscando las sombras de personas que no conozco y tú construyes corazones alérgicos al amor.

jueves, 6 de marzo de 2014

Tú

Como tantas cosas, tampoco me explico la ineficacia de poder articular palabras, de escribirlas siquiera para invitarte a salir, no solo al parque o a tomar un café, sino a salir y explorar tu vida un poco copada de la mía. Así, tan iguales, pero en distintas excepciones, así me apresuro por dibujarte en mis huesos, para asirte y decirte que me eres necesaria como las alas que invento para volar. Me encanta verte, me encanta saber que estás del otro lado, leyendo lo que escribo, no necesariamente para un personaje estricto, con sus neurosis bien enfocadas, me encanta sobre todo saber que compartes el mundo conmigo. Aunque casi ni me conoces, ni yo conozco tus hábitos ni tus tristezas, al menos hemos compartido un segundo al día, recordándonos como dos sujetos desentendidos de cotidianas presiones. Y al menos así, pedirte que me regales un episodio de tu vida para abrir con mis llaves sendos parajes para inmortalizar tu nombre, como quise hacerlo desde el final. No soy no soy un tipo de esos que te pretenden, pero al menos viajar a tu lado, acomedido de tus sueños, me hace vibrar, como vibro cuando me miras o finges hacerlo, paranoias después. Y aunque la madrugada nunca me hace bien, prefiero tu pelo largo y tus ojos pardos, sujetando mi imagen de soñador despertando. Y yo te creo, desde tus labios sofisticados hasta tus sueños latentes. Porque no hay final, por lo menos no en esta historia de mirarte como siempre y sentir que estás en una lista, y yo por lo menos ni soy turista en tu vientre ni en tu cabeza. Así que me quedo con los sueños y los origenes, este pensamiento taciturno que se vincula con esta extraña enfermedad de permanecer a tu lado, aunque nos irritemos de tanto ya no más soportarnos.

domingo, 16 de febrero de 2014

Tus ojos...

Tus ojos son como lluvia que fueron colmando de pantanos mis pensamientos. Son como suaves histerias que dormitaban en mi tempestad. Tus ojos son el centro de la vía lactea. Son humedad y son fracaso. Son barbarie, tormento, depresión. Tus ojos que ya no me miran, pero miran atrás; tus ojos que se hacen nuestros temores, como febreros al anochecer, tus ojos tan ruines, tan dormidos; tus ojos que no son excusas, tus ojos que entran a mi mente como ruidos, como llanto, como agujas a hacer pedazos mi bienestar, como vidrios, como pánico. Tus ojos que ya no me acarician, pero que son tus ojos, los que una vez contuvieron todo el candor del mundo. Tus ojos que podían derretirme. Tus ojos que luego me volvían a hacer. Tus ojos que fueron rabia, disipación, ternura y poesía. Tus ojos que ya no son míos, pero están ciegos, que solo miran oscuridad, pero todavía me estremecen y me susurran vientos de guerra y nostalgia que yo no he pedido. Tus ojos son dos lumbres de futuro, pero lumbres de polución y autos viejos. Son dos violines que desentonan al estruendo, al vacío, al sueño. Son como dos pilares que se quiebran, que se corrompen, que no traen sucesos, pero traen dolor y traen lluvia. Tus ojos dibujan océanos. Tus ojos crearon lagunas en mi mente. Tus ojos que se hacen presente esta noche que te he venido a olvidar.

jueves, 6 de febrero de 2014

Aniversario

No pido que leas todo lo que escribo, porque hasta yo me aburro leyéndome. Y no quisiera aburrirte también con todos esos aullidos. Solo quiero que escuches esta propuesta: Otra vez recorrer juntos todo el camino recorrido. Sin obviar las páginas en blanco ni los puntos ofensivos, quisiera cada minuto volverlos a vivir. No fue una vida, tampoco fue toda un viaje, pero fueron nuestro momentos, y al menos eso, para un sentimental como yo, eso ya es bastante. Si quieres pizza o quieres cine, de cualquier forma, a mi lado, lo único que nos puede faltar es tiempo, aunque nos falte dinero. Te llevo por alma. Y mis errores y mi suerte, son cada vez más espaciados pero más repetidos. Y el camino se hace tuyo. Y yo con cada contigo, me hago más fuerte. Y por eso mismo, cuando llueve de este lado y no hay más que verde y diablos, prefiero volver la vista, ya que me quedé contigo, y esta es una decisión de la que no me arrepiento, y si no te veo, al menos ya sé cómo volverme gato.

domingo, 2 de febrero de 2014

Evocación

Fui ruido de tu propia cosecha.
Fui viento que acarició tus manos.
Fui temblor que estremeció tu pecho.
Me encontraste rondando tu huerto, en busca de un cobijo para mi mente. Y me ofreciste tu boca y tus dedos. Y yo te di mis letras y mis ojos.
Me hubiera quedado ciego por ti. Pero en cambio, me quedé pequeño y lleno de colores.
Anduve tétrico por un sendero de baquelita y ruiseñor.
Y tú me recogiste y me llevaste de tu mano, por los intrincados mundos de la imaginación. Hiciste posible que mi pasión y mi afecto se hicieran verso.
Yo busqué en tu sonrisa todas las estrellas.
Y me quedé con las que creí eran las más grandes.
Y esas las usé para iluminar mi futuro.
Con un grupo de amigos hicimos eventos y sociedades, y tú eres la razón más inmediata para no quedarme loco y sucio. Para levantarme cada mañana y construir futuro. Y una casa donde colgar mis penas para que las puedas corregir de aquí hasta la oscuridad.
De qué valió el sonido y la luz, si tu tempestad lanzaría todo por los cielos. Y me quedé sin casa, sin futuro, sin gatos y sin relojes.
Desde entonces busco alguna manera para valer algo para alguien, aunque sea para mí. Aunque sea para Dios. O mis padres o mis gatos o mis perros. Alguien que pueda reconstruir eso que perdí.
Y un abrazo que me vuelva a armar, a estas alturas de la resaca, no vendría nada mal.
Fui prosa de tu dedos.
Fui elogio de tus labios.

Soy miseria que fuiste dejando.

domingo, 26 de enero de 2014

Pequeño homenaje para Carlota Flores Scaramutti

¿Alguien conoce a la doctora Carlota Flores Scaramutti de Naveda? Bueno, ella es profesora de la PUCP y ha sido premiada y mejor valorada en el extranjero que en esta su tierra, a la que tanto quiere y por la que, en silencio, tanto trabaja. Es una señora de una sonrisa llana; no necesita maquillarse porque, aunque ya está mayorcita, sigue siendo hermosa. Y las palabras escapan de su boca y llegan hasta su interlocutor con suavidad, cadencia y poesía. Es todo amor. Es como una madre para todos los que estudiamos literatura, solo que algunos, la gran mayoría, no lo sabe. Ese día que la vimos en su casa nos dijo algo tan cierto: "En este país conocemos mejor a los escritores de afuera, pero entre nosotros somos extranjeros". Es decir, nadie valora el trabajo de escritores peruanos que escriben excelente, porque prefieren valorar el trabajo de escritores que les traen un producto "mejor elaborado". Y es tan cierto. Nadie conoce a esa hermosa escritora, que escribe tan hermoso como habla, que trabaja tanto como ha vivido, que ama la literatura peruana tanto como ama la vida. Y nadie le rinde un merecido homenaje. Sé que aún soy nadie (y el hecho de que me oculte con un seudónimo es sintomático también), pero algún día quizá sea algo, y sé de dónde vengo y sé a dónde voy, y sé que ella quisiera tanto que reconozcan lo que ella hace. Quizá el silencio en que lo hace no sea silencio, sino que los otros (los otros, esos que juegan con el mercado) hacen tanto ruido con sus teatrillos que silencian su voz como trino, su voz que es todo calma y poesía. No sé si estas líneas estén a la altura de lo que ella merece, pero deseo sinceramente que dé pie a que valoren lo que ella hace por nuestra literatura.