domingo, 16 de febrero de 2014
Tus ojos...
Tus ojos son como lluvia que fueron colmando de pantanos mis pensamientos. Son como suaves histerias que dormitaban en mi tempestad. Tus ojos son el centro de la vía lactea. Son humedad y son fracaso. Son barbarie, tormento, depresión. Tus ojos que ya no me miran, pero miran atrás; tus ojos que se hacen nuestros temores, como febreros al anochecer, tus ojos tan ruines, tan dormidos; tus ojos que no son excusas, tus ojos que entran a mi mente como ruidos, como llanto, como agujas a hacer pedazos mi bienestar, como vidrios, como pánico. Tus ojos que ya no me acarician, pero que son tus ojos, los que una vez contuvieron todo el candor del mundo. Tus ojos que podían derretirme. Tus ojos que luego me volvían a hacer. Tus ojos que fueron rabia, disipación, ternura y poesía. Tus ojos que ya no son míos, pero están ciegos, que solo miran oscuridad, pero todavía me estremecen y me susurran vientos de guerra y nostalgia que yo no he pedido. Tus ojos son dos lumbres de futuro, pero lumbres de polución y autos viejos. Son dos violines que desentonan al estruendo, al vacío, al sueño. Son como dos pilares que se quiebran, que se corrompen, que no traen sucesos, pero traen dolor y traen lluvia. Tus ojos dibujan océanos. Tus ojos crearon lagunas en mi mente. Tus ojos que se hacen presente esta noche que te he venido a olvidar.
jueves, 6 de febrero de 2014
Aniversario
No pido que leas todo lo que escribo, porque hasta yo me aburro leyéndome. Y no quisiera aburrirte también con todos esos aullidos. Solo quiero que escuches esta propuesta: Otra vez recorrer juntos todo el camino recorrido. Sin obviar las páginas en blanco ni los puntos ofensivos, quisiera cada minuto volverlos a vivir. No fue una vida, tampoco fue toda un viaje, pero fueron nuestro momentos, y al menos eso, para un sentimental como yo, eso ya es bastante. Si quieres pizza o quieres cine, de cualquier forma, a mi lado, lo único que nos puede faltar es tiempo, aunque nos falte dinero. Te llevo por alma. Y mis errores y mi suerte, son cada vez más espaciados pero más repetidos. Y el camino se hace tuyo. Y yo con cada contigo, me hago más fuerte. Y por eso mismo, cuando llueve de este lado y no hay más que verde y diablos, prefiero volver la vista, ya que me quedé contigo, y esta es una decisión de la que no me arrepiento, y si no te veo, al menos ya sé cómo volverme gato.
domingo, 2 de febrero de 2014
Evocación
Fui ruido de tu propia cosecha.
Fui viento que acarició tus manos.
Fui temblor que estremeció tu pecho.
Me encontraste rondando tu huerto, en busca de un cobijo
para mi mente. Y me ofreciste tu boca y tus dedos. Y yo te di mis letras y mis
ojos.
Me hubiera quedado ciego por ti. Pero en cambio, me quedé
pequeño y lleno de colores.
Anduve tétrico por un sendero de baquelita y ruiseñor.
Y tú me recogiste y me llevaste de tu mano, por los
intrincados mundos de la imaginación. Hiciste posible que mi pasión y mi afecto
se hicieran verso.
Yo busqué en tu sonrisa todas las estrellas.
Y me quedé con las que creí eran las más grandes.
Y esas las usé para iluminar mi futuro.
Con un grupo de amigos hicimos eventos y sociedades, y tú
eres la razón más inmediata para no quedarme loco y sucio. Para levantarme cada
mañana y construir futuro. Y una casa donde colgar mis penas para que las
puedas corregir de aquí hasta la oscuridad.
De qué valió el sonido y la luz, si tu tempestad lanzaría
todo por los cielos. Y me quedé sin casa, sin futuro, sin gatos y sin relojes.
Desde entonces busco alguna manera para valer algo para
alguien, aunque sea para mí. Aunque sea para Dios. O mis padres o mis gatos o
mis perros. Alguien que pueda reconstruir eso que perdí.
Y un abrazo que me vuelva a armar, a estas alturas de la
resaca, no vendría nada mal.
Fui prosa de tu dedos.
Fui elogio de tus labios.
Soy miseria que fuiste dejando.
domingo, 26 de enero de 2014
Pequeño homenaje para Carlota Flores Scaramutti
¿Alguien conoce a la doctora Carlota Flores
Scaramutti de Naveda? Bueno, ella es profesora de la PUCP y ha sido
premiada y mejor valorada en el extranjero que en esta su tierra, a la
que tanto quiere y por la que, en silencio, tanto trabaja.
Es una señora de una sonrisa llana; no necesita maquillarse porque,
aunque ya está mayorcita, sigue siendo hermosa. Y las palabras escapan
de su boca y llegan hasta su interlocutor con suavidad, cadencia y
poesía. Es todo amor. Es como una madre para todos los que estudiamos
literatura, solo que algunos, la gran mayoría, no lo sabe. Ese día que
la vimos en su casa nos dijo algo tan cierto: "En este país conocemos
mejor a los escritores de afuera, pero entre nosotros somos
extranjeros". Es decir, nadie valora el trabajo de escritores peruanos
que escriben excelente, porque prefieren valorar el trabajo de
escritores que les traen un producto "mejor elaborado". Y es tan cierto.
Nadie conoce a esa hermosa escritora, que escribe tan hermoso como
habla, que trabaja tanto como ha vivido, que ama la literatura peruana
tanto como ama la vida. Y nadie le rinde un merecido homenaje. Sé que
aún soy nadie (y el hecho de que me oculte con un seudónimo es
sintomático también), pero algún día quizá sea algo, y sé de dónde vengo
y sé a dónde voy, y sé que ella quisiera tanto que reconozcan lo que
ella hace. Quizá el silencio en que lo hace no sea silencio, sino que
los otros (los otros, esos que juegan con el mercado) hacen tanto ruido
con sus teatrillos que silencian su voz como trino, su voz que es todo
calma y poesía. No sé si estas líneas estén a la altura de lo que ella
merece, pero deseo sinceramente que dé pie a que valoren lo que ella
hace por nuestra literatura.
lunes, 20 de enero de 2014
Desolación
Voy a cubrir tu cuerpo de rosas, de largas
carreteras que no me hagan dificultoso accederte, de momentos grávidos
que llamen a lugar un beso, como la primera vez en un auto. No quiero
más cubrir tu rostro de lágrimas, ni el mío, cubrirlo de
muecas ni sentidos. Quiero momentos lúdicos. Porque tú eres como mi
hermanita, con tus largos dedos y tus cuatro ojos, con tus intuciones
parecidas a las mías, y tu quiebre y tus labios rosas, y tu nariz
perfecta, como un botoncito, y tus pensamientos a futuro. Por eso te
traje conmigo, aquí, en mi bolsillo y en mi pecho, como un collarcito
que nunca se cae, como un tatuaje que nunca quise hacerme, pero fue
hecho por necesidad. Yo quiero recorrer tu cuerpo como lo recorre tu
sangre, llenarte de caricias intermitentes e interminables. Yo voy a
cubrir tu pecho de luceros y de cielo; voy a dibujar tu necesidad, y la
asiré a mi garganta para que de todas maneras, al anochecer, necesites
de mí. Tú eres como mi hermanita, cuidado cuidado, que hacemos un
simpático equipo. Porque teniéndote cerca, yo jamás me rendiré. La
fatiga la borras cuando surcas tu dedo mágico por mi frente llena de
sudor y viento. Voy a llenar de versos tu boca, y me extinguiré contigo
en el siguiente beso, cuando vuelvas a este fantasma y a esta necesidad
de necesitarte, una fiesta para dos corazones desarrapados.
domingo, 12 de enero de 2014
Cómo perderte por un sueño
Eso que tú llamas terquedad, no corresponde sinceramente a lo que evoco a tu partida: si te pido que no me dejes solo o que me acompañes a dormir o sueñes el mismo sueño que yo, más que satisfacer un deseo sobrenatural, es ir creando esto que debiera ser mutuo, y comúnmente llamamos amor. Pero tú no entiendes de eso, tú solo sabes de mi pasado turbulento, un hospital y los resquicios de este presente que amenaza quebrarse. Y tus novios que te fallaron y mis dedos que no te tocan porque te quiebras como cristal. Si yo te pidiera que nunca más me dejes claudicar, tú dirías que soy un tonto; si te pido que me dejes ser escritor y escribir para ti y para mí, dirías que pierdo el tiempo, y no empujarías mis sueños, no tanto por esta irradibale incompatibilidad de carácteres, como por el simple hecho que de nuestras infancias aún tenemos el dolor y el puñal. Ya te habían entregado casi todo, yo te di un poco más. Y solo me quedo con los relojes y mis sueños. Y los relojes se han detenido y perdieron color, y mis sueños, mis sueños ya no pueden volar, porque me quedo aquí, hundido en este rincón, mientras tú te vas te vas con alguien que tal vez no tenga sueños, que tal vez impere del tiempo a tus ojos porvenir, y de mi boca, la fiebre y el terror, que salen más torcidos que silencios diáfanos y mutuos improperios. Porque esta ignorancia de tu sueño con él o si en esta ploma madrugada, cargada de lágrimas y teléfonos apagados, me voy haciendo un gato gordo y verde, pero soñante. Qué soy al fin, ¿tu inmediatez o la insolencia de tu boca? Y quizá de esta parte, mis más sincera culpa, podré bloquear tus fotos, pero no podré bloquear tus recuerdos en mi cabeza. Ni estas ideas que transitan ávidas ávidas de ti de ti. Y soy un diccionario, un antes. Alguien que por perseguir sus sueños, te dejó dormida. Lo siento por eso. Me duele me duele, algo así como si me hubieran cortado las alas. Ahí tienes la continuidad, entre este mi fracaso y los sueños horadados.
sábado, 11 de enero de 2014
Madre...
Madre, cuando amiptriptilina no sabe hacer su
negocio, apareces tú para pintar mañanas en mi futuro truncado, para
trazar con tus besos senderos por los que tu hijo prematuro, con dientes
de leche en el corazón, pueda transitar ávido de tu cariño, memorable bribón que se retuerce de pena tras tu ausencia.
Y, madre, cuando amitriptilina no sabe llenar todas estas ansias que me llegaron por correo el día en que te fuiste, madre, apareces tú, con tu delantal y tu abrigo, enseñándome a cazar dragones bulbos, enseñándome a persuadir los relojes, inequívoco truhán, y recortar gladiolos de tu jardín que desde te fuiste se implora tan invierno. Madre, cuando amitriptilina no sabe cuidarme de esta bronca y de esta profundidad, tus ojos desde mi recuerdo me dan su luz y dibujan en este rostro avejentado por tu ausencia una marca de perpetua timidez.
Y es que, madre, ni amitriptilina ni yo sabemos cómo haces para borrar todos estos ruidos de mi mente, que me engañan y me aislan, porque, madre, desde que te marchaste sin avión, permanece gris tu habitación y tu jardín. Y esta sonrisa que se muere de ganas por llegar hasta ti.
Madre, no te olvides de tenderme la mano, cuando yo quiera llegar volando al sol, si quiera para verte un ratito.
Y, madre, cuando amitriptilina no sabe llenar todas estas ansias que me llegaron por correo el día en que te fuiste, madre, apareces tú, con tu delantal y tu abrigo, enseñándome a cazar dragones bulbos, enseñándome a persuadir los relojes, inequívoco truhán, y recortar gladiolos de tu jardín que desde te fuiste se implora tan invierno. Madre, cuando amitriptilina no sabe cuidarme de esta bronca y de esta profundidad, tus ojos desde mi recuerdo me dan su luz y dibujan en este rostro avejentado por tu ausencia una marca de perpetua timidez.
Y es que, madre, ni amitriptilina ni yo sabemos cómo haces para borrar todos estos ruidos de mi mente, que me engañan y me aislan, porque, madre, desde que te marchaste sin avión, permanece gris tu habitación y tu jardín. Y esta sonrisa que se muere de ganas por llegar hasta ti.
Madre, no te olvides de tenderme la mano, cuando yo quiera llegar volando al sol, si quiera para verte un ratito.
lunes, 23 de diciembre de 2013
Fracaso
He caminado tantas veces tus mismos caminos, y ya no tengo más huellas por dejar.
He visitado todos esos lugares a los que concurrías para iluminar de vértigo tu promesa, y siempre he vuelto herido a casa.
Me he contenido de lágrimas, cuando te vi tocando el rostro fiero y pasivo de otro, uno que te acaparó tu corazón después de mí.
Me he cortado los pies para no irme de esta ciudad que te pertenece, que te suple, que te envuelve.
Me he quitado un poco la razón para poder buscarte altiva, entre mis fantasmas, cuando se incendia la noche.
He asistido a terapias para poder ser una persona mejor, incapaz ya de agonizar por tu ausencia.
He disparado promesas al cielo para que me acerquen en el tiempo tu rostro cálido, tus ojos perfectos, tu mirada secreta, y solo he conseguido lluvias y relojes.
Me he ido de este mundo incontables veces, y he vuelto lleno de teorías y lleno de intuiciones, pero solo me colmaban de suciedad.
Por último, he resucitado, para volver a escribirte los versos que te gustaban, y los he publicado en Poetas Inmortales... Pero no he conseguido ni siquiera un guiño, ni siquiera un inbox, mucho menos tu apresurada sonrisa, mucno menos que vuelvas a mí.
Entonces, parece que nada de lo que haga será suficiente. O tal vez el insuficiente soy yo, Porque siempre creí que tú merecías alguien mejor.
He visitado todos esos lugares a los que concurrías para iluminar de vértigo tu promesa, y siempre he vuelto herido a casa.
Me he contenido de lágrimas, cuando te vi tocando el rostro fiero y pasivo de otro, uno que te acaparó tu corazón después de mí.
Me he cortado los pies para no irme de esta ciudad que te pertenece, que te suple, que te envuelve.
Me he quitado un poco la razón para poder buscarte altiva, entre mis fantasmas, cuando se incendia la noche.
He asistido a terapias para poder ser una persona mejor, incapaz ya de agonizar por tu ausencia.
He disparado promesas al cielo para que me acerquen en el tiempo tu rostro cálido, tus ojos perfectos, tu mirada secreta, y solo he conseguido lluvias y relojes.
Me he ido de este mundo incontables veces, y he vuelto lleno de teorías y lleno de intuiciones, pero solo me colmaban de suciedad.
Por último, he resucitado, para volver a escribirte los versos que te gustaban, y los he publicado en Poetas Inmortales... Pero no he conseguido ni siquiera un guiño, ni siquiera un inbox, mucho menos tu apresurada sonrisa, mucno menos que vuelvas a mí.
Entonces, parece que nada de lo que haga será suficiente. O tal vez el insuficiente soy yo, Porque siempre creí que tú merecías alguien mejor.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Propuesta de amor
para E.R.C
Esta es una propuesta para Carol (su nombre empieza E), quien tiene una naricita perfecta perfecta, los ojos como ruidos en mi mente, y siempre sabe inyectarme emociones raras con esas lentas agonías de sus palabras mordiendo mis tímpanos. Ella está atrapada en el tiempo. De cuando yo era más yo, y era aún menos esto que me ha vuelto la impaciencia y la angustia:
miércoles, 11 de diciembre de 2013
Poema CCVIII
A Esthercita que en su palma
guarece mi corazón herido
Yo me hubiera casado contigo.
Y hubiera arrastrado mis pequeñas pertenencias,
y este inmenso corazón que tú luego rompiste.
Hubiera recorrido tu cuerpo sin mapas.
Hubiera inventado la cura para tu asma.
Hubiera escrito antes esa novela que te hice llegar el día de tu cumpleaños.
Hubiera suprimido mis fastidiosas manías
con tal de hacerte sentir más segura.
Hubiera corregido mis tristezas para hacerte más feliz.
Hubiera dejado los medicamentos para poder cumplir mi rol
de soñador a cabalidad.
Hubiera mejorado mucho a tu lado.
Pero no hice nada de eso. Y quizá por eso me dejaste
viernes, 8 de noviembre de 2013
Amistad
Una vez me dijiste que esta amistad, de patas
que siempre se tienen para sobrellevar la vida, como auténticos amigos,
como auténticos seres de carne y ceniza, sería exclusiva de dos personas
que no solo coinciden en Lacan y otros avatares de
la vida taciturna. Me dijiste que serías mi amigo pase lo que pase, que
te interesaba mi integridad y que te preocupaba mi tristeza. Y yo
prometí que siempre andaríamos de dota en dota, haciendo ese team que
nadie puede fulminar, que nadie podría romper esta amistad de camaradas
que hacen un super equipo de trabajo. Claro, eso cuando aún estabas
soltero. Pero ahora que tienes novia y te va bien... quizá ya no te haz
de acordar que yo fui el compañero que construyó en su vida un espacio
para un amigo como tú, de temple sincero y carácter único. Quizá, ahora
que tienes novia, ya no puede salir a jugar los mismos juegos de antes.
De todas maneras, si algún día tropiezas y te hacen falta más manos que
las de tu novia para levantarte, te recuerdo que todavía soy tu amigo,
aunque por ahora duerma en las postrimerías de tu vida, mi querido
amigo, yo siempre podré darte un hombro donde apoyarte y una
conversación lacaniana sobre esta cultura de masas que siempre nos
preocupó.
No pretendo un adiós, mi amigo, sino un hasta lueguito, voy a explorar la vida solo... Pero si me necesitas, aquí tienes mi inevitable cara de cuy para sonreírte
No pretendo un adiós, mi amigo, sino un hasta lueguito, voy a explorar la vida solo... Pero si me necesitas, aquí tienes mi inevitable cara de cuy para sonreírte
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Un momento.
Me falta amargura para atar percebe la orquesta y el talón. Llevaré tu corazón a la lavandería cuando desocupe mis labios de esta sensación. El cuerpo pide por favor, pero ya te levantas, y nos hacemos remotos puntos de quiebre. Igual, sin este amor descriptivo, sin esta pasión desleal, sin esta lindura que se va quedando, otra vez vamos descendiendo, eternos cómplices.
Y no basta con creer en el juego y la locura, a veces eso no lo es todo. A veces, las duras veces, es mejor hacerse silencio, llenos de agujeros y matarnos por sentimentales. Ya que Dios nos limita, podemos atar nuestra punición al talón que destropa tus ojos.
Y ¿qué es la vida? No es más que el tránsito espacial para llegar a las derivas del sueño. Es un momento, el momento preciso en que me alisto para llevar tus besos a la lavandería, por si me los tiñen de hermosura y de tu color.
Piénsalo: tal vez no sabes que también soy mago y soy aire. Y que puedo colarme en tus pestañas, para, no sé, nacer en tus ojos como brillo príncipe.
Y no basta con creer en el juego y la locura, a veces eso no lo es todo. A veces, las duras veces, es mejor hacerse silencio, llenos de agujeros y matarnos por sentimentales. Ya que Dios nos limita, podemos atar nuestra punición al talón que destropa tus ojos.
Y ¿qué es la vida? No es más que el tránsito espacial para llegar a las derivas del sueño. Es un momento, el momento preciso en que me alisto para llevar tus besos a la lavandería, por si me los tiñen de hermosura y de tu color.
Piénsalo: tal vez no sabes que también soy mago y soy aire. Y que puedo colarme en tus pestañas, para, no sé, nacer en tus ojos como brillo príncipe.
martes, 22 de octubre de 2013
Reescritura de un discurso
Había una vez un padre que tenía una esposa y un hijo. Y eso parecía hacerlo feliz. Pero un día se enteró que su esposa estaba esperando otro bebé. Entonces recé: "Dios mío, si no es mucho pedir, haz que sea niña". Y así fue. Nació una hermosa niña. Y parecía mirarme desde el fondo de su silencio, el día en que la recibí en mis brazos. Ella fue creciendo. Y yo me hacía viejo. Y vi que Dios había hecho de ella lo que había hecho con mi esposa: una persona tan buena, generosa, amable. Pero supe que eso no le alcanzaría en la vida. Así que le pedí a Dios que la hiciera como yo. Y Dios así lo hizo. Ella se hizo dura y reacia; podía manejar camiones, pintar la casa, arar el campo. Se hizo emotiva y terca. Y yo dije: "Dios, ¡suficiente!, !hazla como Tú eres, Señor! Y así lo hizo. Ella tuvo ese apego por la gente pobre. Se hizo bondadosa y solidaria. Dio su vida por ayudar a la gente. Y así se hizo enfermera. Y ayudó a tanta gente. Peleó con la muerte por no dejarse arrebatar a la gente, las trajo de vuelta. Y escuchó el último suspiro de muchos moribundos. Entregó su corazón a la gente. Y caminó por el mundo ayudándolos. Ayudó gente en la Amazonia, en África, en Afganistán, en Iraq. Y en Siria tuvo que aprender a arrastrarse sobre su pecho hasta llegar al herido, sin ser mordida por las balas. Pero algo le faltaba. Entonces le pedí a Dios: "Señor, hazla feliz". Y te conoció. Yo nunca había visto ese brillo en sus ojos ni esa sonrisa en su cara hasta que te conoció. Y le estoy agradecido a Dios por eso.
Hoy, en tu boda, te entrego lo mejor que tengo en la vida, quizá lo único que me queda ya. Yo solo quiero que entiendas lo mucho que nos ha costado a Dios y a mí traerla hasta aquí para dártela en matrimonio.
Permíteme, por favor, un último consejo: Dios y yo hemos trabajado arduamente para que ella llegué hasta ti, así que, por favor, no la cagues.
sábado, 19 de octubre de 2013
El muerto vivo
La
vida es la excusa perfecta para llegar a la muerte. Tú eras la única vía
para llegar a la vida. Y tú eras la única excusa para no llegar a la
muerte. Y por ti fue que se me ocurrió timar a Cupido, y substraer de su
bolso estas pasiones que te fui regalando noche a noche, día a día,
cita a cita.
Lo que pasé contigo, fue una vida, si lo miras desde mi lado. Y cuando nos separamos, fue toda una muerte. Hay vida después de la muerte, lo he comprobado, pues supervivo a fuerza de nostalgias y escribiendo esta historia que te pertenece. Y a pesar de las trabas, mi corazón sigue latiendo por ti, como latía cuando estaba contigo, es decir, cuando aún estaba vivo.
Te escribe con todo el amor que se trajo a este lado del universo el muerto vivo. Porque los muertos alguna vez estuvimos vivos; pero no todos los vivos llegan a morir. Por ejemplo tú: nunca llegarás a morir, porque el morir es el olvido, y yo nunca te olvidaré
Lo que pasé contigo, fue una vida, si lo miras desde mi lado. Y cuando nos separamos, fue toda una muerte. Hay vida después de la muerte, lo he comprobado, pues supervivo a fuerza de nostalgias y escribiendo esta historia que te pertenece. Y a pesar de las trabas, mi corazón sigue latiendo por ti, como latía cuando estaba contigo, es decir, cuando aún estaba vivo.
Te escribe con todo el amor que se trajo a este lado del universo el muerto vivo. Porque los muertos alguna vez estuvimos vivos; pero no todos los vivos llegan a morir. Por ejemplo tú: nunca llegarás a morir, porque el morir es el olvido, y yo nunca te olvidaré
domingo, 13 de octubre de 2013
Te extraño
Te extraño cuando se acerca la noche con su desidia a oscurecer mi melancolía.
Te extraño cuando palpita mi corazón por algún deseo inconcluso.
Y te veo todavía limpiando mis heridas para siempre; llorando, y suplicándo que no me dañe porque te lastimo también: y ese es el recuerdo más doloroso y tierno que tengo de ti.
Te extraño porque te llevaste tanto de mí contigo; te extraño porque dejaste mucho de ti entre mis dedos.
Te extraño cuando florecen los amores, o llega la lluvia a corregir mi dicción con su dramático chac-chac.
Te extraño cuando me siento a fumar un cigarrillo, y el humo, como si fuese una seda, forma en el aire algo que se asemeja a un corazón partido.
Te extraño porque se me agotan los días.
Te extraño porque extraño tus besos con su cálido licor que corría por mis huesos y me invadían de pasión y locura; te extraño porque ya nadie me ha vuelto a decir que soy un tozudo y debería aprender a escuchar; te extraño cuando me afeito, porque ya no hay razón segura y mediata para hacerlo.
Te extraño porque mi cama es inmensa, y ruedo y ruedo y ruedo y no consigo caerme para despertar de una vez de esta pesadilla.
Te extraño porque he madurado y lo he hecho por ti. No me importa nadie más que tú. Todo lo que he logrado ha sido para impresionarte.
Te extraño porque soy un tonto que no sabe aceptar que te has ido con otro. Te extraño porque vives dentro de mí, con tus defectos, con tus virtudes, con tus sonrisas, con tus ojos pardos, vives y pervives.
Te extraño porque es un efecto secundario de la penumbra que disipa mis lisonjeras motivaciones. Te extraño porque mis ideales no tienen miedo.
Te extraño porque el mundo está rodeado de árboles secos, que me piden que te deje de extrañar, pero que no entiende que si tú no vuelves, sus hojas ya no podrán florecer.
Te extraño porque es delito. Te extraño porque es dolor. Te extraño porque quiero cumplir mi promesa de amarte toda la vida.
Te extraño porque soy perseverante y todavía sueño con tu delicada mano cariñando mi cabeza, diciéndome: "Ya, ya, niño, mañana las cosas te saldrán mejor".
Te extraño cuando palpita mi corazón por algún deseo inconcluso.
Y te veo todavía limpiando mis heridas para siempre; llorando, y suplicándo que no me dañe porque te lastimo también: y ese es el recuerdo más doloroso y tierno que tengo de ti.
Te extraño porque te llevaste tanto de mí contigo; te extraño porque dejaste mucho de ti entre mis dedos.
Te extraño cuando florecen los amores, o llega la lluvia a corregir mi dicción con su dramático chac-chac.
Te extraño cuando me siento a fumar un cigarrillo, y el humo, como si fuese una seda, forma en el aire algo que se asemeja a un corazón partido.
Te extraño porque se me agotan los días.
Te extraño porque extraño tus besos con su cálido licor que corría por mis huesos y me invadían de pasión y locura; te extraño porque ya nadie me ha vuelto a decir que soy un tozudo y debería aprender a escuchar; te extraño cuando me afeito, porque ya no hay razón segura y mediata para hacerlo.
Te extraño porque mi cama es inmensa, y ruedo y ruedo y ruedo y no consigo caerme para despertar de una vez de esta pesadilla.
Te extraño porque he madurado y lo he hecho por ti. No me importa nadie más que tú. Todo lo que he logrado ha sido para impresionarte.
Te extraño porque soy un tonto que no sabe aceptar que te has ido con otro. Te extraño porque vives dentro de mí, con tus defectos, con tus virtudes, con tus sonrisas, con tus ojos pardos, vives y pervives.
Te extraño porque es un efecto secundario de la penumbra que disipa mis lisonjeras motivaciones. Te extraño porque mis ideales no tienen miedo.
Te extraño porque el mundo está rodeado de árboles secos, que me piden que te deje de extrañar, pero que no entiende que si tú no vuelves, sus hojas ya no podrán florecer.
Te extraño porque es delito. Te extraño porque es dolor. Te extraño porque quiero cumplir mi promesa de amarte toda la vida.
Te extraño porque soy perseverante y todavía sueño con tu delicada mano cariñando mi cabeza, diciéndome: "Ya, ya, niño, mañana las cosas te saldrán mejor".
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