lunes, 4 de febrero de 2013

Usted

Usted que sabe de este desvarío.
Y que golpea este pecho. 
Usted que atiende mis llamadas, solícita, 
implícita en mis versos.
Usted no sabe de este terror,
no sabe de esta angustia que crece,
ni de este disoluto cielo que se estremece
si usted da por resuelto que no,
que no ha de crecer flores esta primavera.

Usted que me escribe desde la prehistoria,
y yo que la leo desde la actualidad,
usted que representa mi pasión ronca
y yo para usted no soy poco más que alguien.
Y si estremeces mi pecho con tu boca,
con tus lejanas pestañas negras,
y que si supieras acercarte a mí
yo te acogería en mis brazos
y jamás te soltaría
porque te ceñiría a mi vida por siempre.

Usted que no es más que una muchacha,
y yo que no soy más que un frustrado cantor.
Yo no tengo que probar nada,
ya lo probará la historia
y es que no estuve equivocado al señalarla,
como el eje principal de mi vida,
como la niña que me inyecta de emoción
cuando me acerco a respirar el mismo aire que tú.

Usted y yo, tomados como dos sujetos,
independientes de la historia,
si nos tomásemos de la mano
crearíamos una ficción.
Porque yo la reconozco a usted
como un sujeto independiente de mis pretensiones,
fuera de mi realidad, con sus emociones propias,
creadora de mis sueños,
y que es capaz de, tan solo con su mirada,
hacerme delirar como un ave en llamas,
que se incinera desde dentro por verla,
sonriente, altiva, lejana, austera y bella.

Usted que deja crecer su sonrisa
y yo que he perdido el sentido de vivir,
podríamos hacer tantas cosas
él uno por el otro si decidiéramos sonreír

domingo, 27 de enero de 2013

Ataque de nostalgia (la he perdido)

Con una nostalgia que me desarma, avanzo por la noche,
evitando recordar sus ojos pardos, su cabello claro,
y buscando esa paz que mi corazón reclama...
que mi corazón, y con derecho, reclama...

Y llenándome de amargura, y de esa anciana pena,
que a mi conciencia constantemente magulla,
trato de no pensar nunca, nunca más en ella....
de no pensar nunca, nunca más en ella....

Porque su recuerdo a mi conciencia magullaba,
y por no repetir su nombre, echo rienda sueltas mis pulsiones,
aprieto los dientes, y doblemente, amago la tristeza...
rechina mis dientes, y doblemente amago la tristeza...

Como una curva que se envejece en esta Luna disipada,
disperso mis pasos, risueños, y en la arena tallan,
y que acaso me lleven al pie del altar que es su cama...
y que acaso me lleven al pie del altar que es su cama...

Llueve. Llueve en mi alma, y ella tan indiferente,
mientras me asalta un ataque de nostalgia
que me trae su rostro al presente...
que me trae su lívido rostro al presente...

Y me canso de llorarla, de suplicarle a su recuerdo,
de repetirle que la quiero, que quiero que se quede,
que mi alma siente un frío solitario que me mata...
un frío solitario que me está matando...

Si mis palabras pudieran atraparla,
si pudiera traerla a este instante que la pienso,
quizá ella entienda qué es la tristeza que me asalta...
la tristeza que me asalta...

Te envío estas líneas que se matizan de verde,
y aún pienso en ti cuando me aborda la nostalgia,
porque tu compañía sabía desarrugar mis penas...
porque tu compañía sabía desarrugar mi llanto...





martes, 22 de enero de 2013

Que seas feliz

Qué queda, entonces, después de todo. Qué queda de mí: solo ruinas, escombros. Todo te lo di. Qué queda para el que espera su turno, al final, por si tus ojos se posan en los suyos. Qué queda para mí: despojos, asombros, miseria, decepción. Qué me quedan, sino recuerdos, tiempo contigo, añoranza de tus besos, los ecos investidos, tus caricias, tu voz, todas, reservadas para la nostalgia. Qué queda, pues, si yo siempre fui el peor de los dos, con mi roña y mi personalidad complicada, si yo fui el que pintó esos ratos de amargura y de intensa lágrima que ahora propugnas... Si por mí, quién lo diría, derramaste las más sonadas lágrimas, para saciar mi sed... Soy esa carga que deshechas, soy ese recuerdo que se aferra a ti. Para qué. Qué quedará, después, tu silencio, y dirás algún día, cuál era su nombre, ¿por qué? si todo lo perdí el instante antes de que te marchases, sin una sola estúpida palabra para saberte retener.Si soy fracaso, y haces bien en marcharte, la desdicha me persigue, en cambio tu sonrisa es superior. Si yo soy extraño y tú eres feliz, mientras estés tan lejos de mí, porque mis latidos ya no te nombran. Que seas feliz.

sábado, 19 de enero de 2013

De ahí soy yo (a propósito del aniversario de Lima)

Cuando me preguntan, de qué ciudad eres,
revienta las pústulas y las sensaciones burdas,
pues vivo en esta ciudad de cárceles grises,
Lima es su nombre, y este es su cumpleaños,
y crece el orgullo pues esta mierda querida
es mía, mi ciudad enferma, es Lima.

Lima es como una isla, separada del Perú,
por factores políticos, aunque se diga la contrario,
aquí, en mi ciudad, aún no llega la descentralización;
totalmente, estamos rodeados de un océano de pobreza,
de gente fea y triste y tierras tierras estériles y deshabitadas.
Lima es mi isla. Aquí yo crezco, aquí muero.

Mi país cultiva sus miserias, y esta ciudad inapetente
es el reflejo de toda esa basura épica.
Pero amo mi ciudad, con sus parques dolorosos,
sus fumaderos ambulantes, su gris permanente,
las avenidas constipadas, la mierda yendo en ruedas,
los cinturones de fuego, y sus políticos, claro,
esa es mi Lima, y este es su cumpleaños.

Carecemos de sentido los limeños,
pero no de memoria, hoy mamá cumple años;
jamás olvidarán los mayores lo de Tarata,
ni lo de los penales, ni al tal gringacho,
ni indulto ni revocatoria, tampoco zona rosa,
sí a la paternidad responsable, pero obviemos, eso sí,
el derecho al aborto y a la vida tranquila.

Y construiré una burbuja para saciar mis ansias
de libertad, en ese universo gris limeño.
Las diarreas viajan por el río Rímac,
y desde sus achorados cerros, nuestros embajadores del mal
sacan sus cicatrices para aumentar su peculio,
es que ya mamá está de cumpleaños

Lima está enferma. Fuma por todas las avenidas,
y tiene el cáncer avanzada, allá mismo, el Palacio,
el Poder Judicial, la Policía... ¿Y las Fuerzas Armadas?
Mientras la revolución maoísta no llegue a mi casa,
hacen un buen trabajo... Ancón, Piedras Gordas...
¿Una postal? Puedes llevarte lo de La Parada,
o los mendigos, los emos, los risibles otakus,
con sus cojudeces, las lesbianas y los gays,
los suicidas que se albergan en el Larco Herrero
o los muchachos palurdos que se creen tienen TOC.

¿Lima con homofobia? Lima es el culo del planeta.
Nosotros, los limeños somos toda la mierda
que ese esfínter gris descarga... Palacio es el trono.

Este es el precio que pagamos por vivir en esta ciudad,
ciudad podrida, corrupta, grande, de bellos parques,
de amplias remuneraciones y de prostitutas vírgenes.
De ahí soy yo, señores, de esa intrépida selva
que huele a orines de choro, a ceviche, y a mazamorra.
¿Dónde está mi tapada?
Es un culo nuestro destino. Así es Lima, la horrible.
Y Arguedas lo supo mucho antes que nosotros,
por eso decidió irse, cuando se enteró que nació
el día del cumpleaños de Lima, nuestra ciudad que crece.

Hay mierda para todos, para mí, para ti, para un psicópata,
para el ayer, la mujer que me dejó y se volvió lesbiana,
las otakus, las fofas, el tren roto, para Ollanta
para Nadine, para Villará, y al fin, la ciudada es tan gris,
que todos avanzamos ciegos pisando nuestras ilusiones...

sábado, 5 de enero de 2013

Un día cualquiero (fragmento de Novela dos)

Amanece. Calmado, sin miedo, recordándote, amor, le hago masajes a tu recuerdo y lo insto a quedarse, Aquí en mi soledad, podría ser buen acicate. Deliro, lloro, cambio de color como de humor; me fumo un cigarro de contrabando, doy señales de vida, pero me persigue la muerte. Le dibujo bigotes a tu retrato, suspiro, me arrepiento, encanto, dudo, consumo, trastoco, velo, rezo, te acaricio. No resulta fácil estar sin ti. Desfallezco, me muero, procedo, resbalo, finalmente lloro. Mis hijos me han abandonado. Se quedaron todos en tu vientre. Y no van a nacer. Toco, canto, compongo, leo, escribo, creo, desconfío, corrijo, te pienso. Y tú te distancias, cabizbaja y ausente. Me desespero, grito grito y más grito, lloro, me sostengo, le reprocho su pasado al ex que se queja, le cuento los bucles al ángel que me cuida, te siento. Desayuno, enfermo, paseo, meo, me arrodillo, miro, lloro, obedezco,  estudio, pienso, me ausento, te extraño. Te veo en las paredes. Acelero, almuerzo, te recuerdo, navego, me apeno, defeco. Estiro mis dedos, te desnudo, me enriedo, vuelo, lloro lloro, me caigo, suspiro, canto, veo tele, leo, escribo, duermo, sueño, lloro, te extraño. Las curvas de la pared se vuelven rectas sendas de recuerdos, en tus ojos escarlata, de ron y asma, con la sensibilidad de mi infierno delator. Retoco la realidad, sueño, cierro los ojos, abro el corazón, me corto un poco las venas, escribo, sueño, me acomplejo, me hago pequeño pequeño, suspiro, olvido, me baño, me seco, me visto, dormito a solas. Aún, después de tu cuerpo en mi ropa, tu aroma invade mi infantil falencia. Lloro, te recuerdo, escribo, me malhumoro, destruyo el mundo, me golpean, acelero, me enfado, resbalo, me acuestan, me medican, canto, vivo, lloro, muero. Me medico, acelero, me enfado, doy un paseo por tus cabellos claros, me equivoco, sufro, lloro, me apeno. Leo, cuento, navego, espero... Te extraño y te deseo. La noche alta invade esta insana represalia de lo cotidiano con mi pasión por ti.

martes, 18 de diciembre de 2012

Desintoxicación

¿Qué ha hecho la sociedad por mí?, le interrogo al reflejo.

Es que ya estoy harto de fingir ser cortés, cuando lo único que siento es una rabia que aumenta cada día. Y una tristeza que será el único peculio de mis hijos. Y esta sensación de no saber qué escribo.

Si por mi perecer fuera, que el tiempo se detenga en una inmensa acuarela, desde donde las provincias del tiempo puedan acoplar a este sollozante presente, toda su impaciencia, toda la rabia que en mi interior contengo. Y por más si pudiera, con estas ansias y estas fuerzas, este peligroso destruir, quisiera colmar de sangre la tierra, y que florezcan desde el carmesí insensato las prodigiosas flores venenosas que a la muerte me han de presentar. Porque, ¿qué ha hecho esta sociedad por mí? , si tan solo me excluye, me ensimisma y me arrebata con su fealdad todo lo que por impaciencia merezco. Y yo, derruido como los faroles de tus ojos, abastecido y enfermo, algo tocado de nervios, persiguiendo una neurosis que se me escapa, siento llanamente una pierna dormida. Y el arma que me espera en la habitación del rábido asceta.

He perdido mi cuerpo. Los blasones informes de tus senos miel se deshojan. Y el día, a quién le importa este escrito, si lo único que exaspera es este Yo sublimando su represión, sus oscuros deseos de morir muerto de celos envuelto en tu piel crema.

Deshojaré la sociedad. Cogeré mi rifle e iré de escuela en escuela a disparar a lo primero que respire. Y mataré niños y niñas, y desayunaré sus órganos en el desayuno, y para el almuerzo su piel.

Pero no. Yo no soy un desalmado asesino. Mi alma, esperpento de agujeros polios, no puede acabar con la inocencia. Entonces decido descargar mi frustración con alguien inferior, que no sea tan puro como mi alma pura, que no hay sufrido el traumático descenso. Y elijo primero a los emos, pero estos condenados, conozco a una que se autoproclama tal, y ella mal que bien, me agrada, sobre todo por a veces, cuando aparece desnuda en mis pensamientos a hacerme el amor con sus duras balas de salva que golpeaban mi cerebro con la fiereza de una psicosis. Y por eso, decido matar a todas esas lacras que abundan, esos parásitos. ¿Y la sociedad? Acaso me agradecerá hacer una purga en su piel íntima, de cotejar sus tatuajes de extipar sus lunares. No, para mí tiene reservado un lugar ideal: el reclusorio.

Pero, no gracias. Prefiero la muerte. Mi muerte y la de todas esas lacras.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Querida...

Querida, estabas tan lejos y mi abrazo no pudo ceñirte. No pude ceñirte a mis pensamientos. Ni tu halo de tristeza jamás refrescó mis sensaciones de perfección. Mi narcisismo y mi depresión, nadie pudo entenderme  como tus besos me entendían. Querida, nadie pudo escribir con estrellas mi nombre en este cielo regaliz. Y si yo no puedo creer ni tener fe, al menos estás tú para mantenerme vivo con tu lejana sonrisa y tu simple canción. Querida, yo no puedo sobrevivir sin ti, pero a tu lado siento desfallecer mis fuerzas. Me prodigas y me llenas de ideas suicidas. Que yo sepa, tú estás bien sin mí. Y yo nunca te tuve, pero siempre te deseé, porque entre tantas mujeres, eras como sobresaliente, eras mi pendiente con la realidad, fantasía recostada o de pie. Querida, yo sufro imaginándote en brazos de otro, querida. Y si tienes compasión, permite que mi cuerpo descanse en tu frágil pecho, susurrándole a tu corazón mis verdades. Piensas solamente en ti, porque mi vanidad es claramente ajena a las ansias que tienes por lastimarme. Yo quisiera recorrer tu cuerpo con mi dedo. Y que mis besos sean las huellas de mi paso por tu cuerpo claro. Y que tus alaridos vírgenes suman en un vértigo interminable la sinrazón de tu piel entre mis dientes. Querida, yo no soy nadie. Él lo es todo. Él te tiene y tiene tu mente. Y tus besos y tus caricias y tus palabras y tus recuerdos. Tú tan solo vives en mis nostalgias acomodada entre el barro de mi depresión y el hosco presente que me perturba. Eres tú, lo siento, lo dice mi ego, lo repite mi corazón, lo pregona mi yo. Le llamo según tu voz me invoque, para ti siempre estoy, querida. Para ti siempre tengo esta sonrisa inoportuna, esta cara de idiota, estas venas palpitantes. Para ti, querida, siempre tengo este deseo de vivir debajo de tu piel de bañarme con tu sudor. Pero ciertamente sueño, con esos tus ojos tiernos, porque iluso que soy, yo jamás podré volver a verte, ni acomodarte en mi presente. Querida, no hay nada más lastimoso que saber que tus labios a otro le pertenecen. Y yo sin saber si morir de envidia y suicidarme, huir de esta tragedia de que tal vez leas esto y tu indiferencia sea tan enorme que nos embargue de rencor a los dos. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Te extraño


Tú estabas mirando al infinito. A tu lado estaba contemplando el futuro, esa abstracción que solemos construir luego de intimar nuestros más profundos deseos. Miras la cámara, susurras que junte mi mejilla a la tuya y finja esa sonrisa categórica de imbécil sepulcral. Cuando suena el obturador, perpetuamos más que una simple fotografía, se han perpetuado las emociones y los sentimientos que me acompañarán en esta nueva soledad, lejos de ti. Comiendo de mis nostalgias, tratando de rescatar del fondo del  mar  los besos que me diste. Y las épicas salidas que nuestros cuerpos soportaban, tan solo para irnos lejos lejos lejos, hasta el infinito, y en susurro nos digamos: te amo. Y el tiempo, ese tiempo, tan imprescindible como ahora, cuando me abordan las más terribles penas, recordando el calor de tu piel, la textura de tu dermis sumergida en mis abrazos. El placer que me diste envuelta en un viento fatuo. Porque eso somos, Esther, una reminiscencia del pasado, ahora que nos ahoga el dolor. Y nos hemos separado, para bien nuestro. No dejo llorar, cuando evoco la fruición de tus labios cortando la castidad de los míos. Y lloro, me sumerjo en una impaciencia que me descuadra todo el panorama. Pero ya es tarde para resucitar. Estamos separados. Y tu recuerdo me acompaña,. como me acompañan las mañanas mirando tu fotografía. Ya no sé ni dónde estoy parado, me temo, me temo, mi señora, que muy pronto empezaré a morir. La soledad, ay, Dios, mírame, Esther, hecho recortes de periódico, muerto en vida, como una estampa que nadie quiere. NO es algo por lo que los expertos deban interesarse, pero me es grato recordar esa linda última conversación:
-Prométeme que vas a estudiar, Esther
-Te lo prometo. Estudiaré Psicología
-¿Y por qué?
-Para curarte, mi amor
Mi vida gira por tus recuerdos, duerme en tus piernas y renace en tus palabras... Te extraño

sábado, 3 de noviembre de 2012

Madre, la vida empezó cuando me desprendí de tus brazos
y miré hacia delante sin cortar enteramente las venas que me unían a ti.
Y desde entonces he llorado apartarme de tu vientre,
haber sido arrojado a este llano donde la única lluvia que existe
es la que cae desde mis ojos al páramo extendido de mi alma.
Me siento vacío, madre, me siento tan solo, como al principio.

Madre, no quiero morir, pero a veces deseo no haber nacido.

Madre, no puedo construir un hogar con estos dedos débiles.
No puedo existir con esta alma oscura, con esta fe quebrada.
Sé que hice las cosas mal estos años,
y estoy pagando tales errores, los pagaré hoy
los seguiré pagando mañana, con el sol en lo alto.
Sufro.
Y ya nadie se percata de esta pena agazapada,
mis ecos despliegan abanicos indolentes de pereza eterna,
me sumo en el olvido, en el rutilante trajín
de morir un poco cada segundo recostado en una cama.
Lloro.
Y mi efusivo llanto opaca el ruido de la modernidad.
El mundo no se detiene, no me dejan respirar. Debo correr.

Madre. Lo confieso.He asesinado a un hombre.
Yo lo sostuve con estas manos débiles del cuello
hasta cortarle la respiración. Y luego le corté a la altura
de las muñecas para que parezca suicidio.
Nadie se animó a investigar mi propia muerte.
Si estoy muerto, si soy un fantasma en nada cambia
mi puesto en el universo... no soy parte del equilibrio total.
No solo eso, también me disparé en la sien,
es mío el cerebro que decora los espejos de la muerte.
Madre, te confieso que me colgué del dintel,
no quería inhalar más de este aire que oxida mis pulmones.
Madre, estoy llorando esta cruel sedición...
Y tú lloras sobre mi cadáver que ha regresado a tu vientre.

Oh, madre, que no broten más tus lágrimas...
para mañana ya tendrás los ojos hinchados y secos...
Yo he puesto un lugar en el cielo para que vivas...
Me duele el cuerpo otra vez, lo siento madre, te debes ir,
no vaya ser que este dolor te contagie el alma....
Debes tomar el primer avión e irte,
madre, debes continuar. Yo tal vez resucite.
Pero si mañana a esta hora no estoy de vuelta en casa
continúa, continúa sin mí, madre,
la verdad no importo tanto como el amor te hace creer,
debes enterrarme en una tumba compartida,
en donde mi cuerpo sea efluvios de tristeza siempre.

Madre, no quiero morir, pero a veces deseo no haber nacido.

Madre, no pude ser un buen poeta,
no pude crear poesía hacer regresar el tiempo,
he fracasado como hijo y ser humano...
Con esta tristeza en los dedos no puedo seguir,
ni con esta corrupta sensación de sentirme vivo
estando plenamente muerto.
Debo morir.
No pedí nacer.Fui arrojado al mundo sin mi permiso.
Y de esa misma forma, sin pedir permiso a nadie, me voy.
No llores, madre, perdón por hacerte llorar,
tus lágrimas valen más de lo que yo valgo. Soy miserable.
La verdad. No cambia en mi nada mi ausencia.
Las vidas continúan, el tiempo avanza
y sin mucha importancia. Porque no importo de todo.
Tan solo soy una caña pensante. Un abanico de tristeza.
Un recodo de tanta miserable pena.
No soy del todo el tiempo absoluto que dices.
Y sí. He muerto desde antes de desprenderme.
Late mi corazón como una pulso infinito.
La muerte es tan oscura,
y tu lugar en el cielo, el que pude erigir para ti,
es tan cálido. Pero no podré acompañarte, ni a mi padre,
que mucho antes que yo construyó el suyo.

Oh, madre, no quiero morir, pero a veces no quiero haber nacido.

Madre, sin ninguna lástima, me atraviesan pensamientos
que ejercitan mis nostalgias. Un sábado triste.
Mi pecho se contrae, los calambres empiezan...
No quiero cuidarme, no quiero irme sin darte un abrazo mamá,
necesito tus bendiciones para saber que el infierno
que me espera no será tan doloroso, necesito su bendición,
necesito su perdón, su abrazo, para entender perfectamente
la verdadera dimensión de mi suicido.

De todas maneras no soy importante, madre...
Y te escribo porque eres una de las pocas
personas que no me dejan cuando tomo esta decisión
y porque tu amor abrió en mi pecho el gusto por vivir
durante tantos años, fingiendo ser perseverante (u obsesivo)
y aferrándome  a una vida que, la verdad, no deseo.
La verdad. Me muero y nada va cambiar.
Así de insignificante soy.



lunes, 29 de octubre de 2012

Enamorado

Para Esther

La vida que me diste

Renací en tu carne cuatrocentista, como la de la Primavera de Botticelli. Te elegí entre todas porque te sentí la más diversa y la más distante. Estabas en mi destino. Eras el designio de Dios. Como un batel corsario, sin saberlo, buscaba para anclar la rada más serena. Yo era el principio de muerte; tú eras el principio de vida. Tuve el presentimiento de ti en la pintura ingenua del cuatrocientos. Empecé a amarte, antes de conocerte, en un cuadro antiguo. Tu salud y tu gracia antiguas esperaban mi tristeza de sudamericano pálido y cenceño. Tus rurales colores de doncella de Siena fueron mi primera fiesta. Y tu posesión tónica, bajo el cielo latino, enredó en mi alma una serpentina de alegría.
Por ti mi ensangrentado camino tiene tres auroras. Y ahora que estás un poco marchita, un poco pálida, sin tus antiguos colores de Madona toscana, siento que la vida que te falta es la vida que me diste

(JCM)

Lo que realmente importa

No importa si no has leído tanto como yo, la verdad, yo tampoco he leído tanto. O si no sabes algún cuento de Borges o de la existencia de Kavafis. No importa, en verdad.
No importa si la la Política te parece asquerosa, mediocre y denigrante, aunque no comparte tu punto de vista, no me importa eso, en verdad.
No importa que no te guste el tipo de música que yo escuche, que lo tuyo sea más pop, no importa, en serio.
No importa que no sepas de besar, uno no nace sabiendo, yo tampoco sé besar, en realidad, juntos podemos aprender, si es que nos lo proponemos.
No importa que no me digas cosas tiernas o te rías todo el tiempo.
No me importa si me miras y te quedas callada; o si no entiendes cuando te platico de algún tema en particular.
Lo que realmente importa es que esta magia que surge y nos envuelve jamás se rompa. O que nunca dejes de tener una sonrisa apremiante cuando yo quiera estar triste. Y que no me sueltes la mano cuando volamos a través de la gente. Eso importa, niña, eso importa en realidad. Lo demás sobra.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Un deseo ajeno

"Yo te amo tanto y quiero tu bienestar, corazón, pero me pone triste saber que esos episodios que vivimos se vuelvan a repetir; tengo miedo. No quiero que se repita, quizá es por eso que cuando describes en tu novela u otro esos momentos me altera porque es algo que no quiero recordar ni quiero vivirlo de nuevo. Saber ahora que todo esta como antes me llena de impotencia no poder hacer nada por ti.  Pon de tu parte mi amor, te lo suplico, si quieres una vida conmigo, la quiero tranquila sin voces, sin mareos ni pesadillas que atormenten tu vida y la mia.  Quiero que te comprometas a recuperarte, ese será el mejor regalo que me harás en toda tu vida. No quiero anillo, ni boda, ni autos, ni nada, si vas a seguir así. Te quiero sano y feliz, solo así podré disfrutar de esta vida con el ser que amo. No te voy a desamparar, me necesitas mucho y estaré a tu lado, no por compromiso, sino porque te amo y quiero tu bienestar.


Te amo mi vida, te amo. Siempre voy a  ayudarte, pero ayúdate tu también, si me amas, concédeme ese deseo." 



Así despliegan sus alas las palabras que ella buenamente me dijo. Porque en el fondo y en la superficie siempre fue igual: ella tuvo buenas intenciones conmigo. Solo que yo estaba demasiado ido de la realidad para comprender enteramente su buen amor. Y nada es para siempre. Y por eso mismo fue que ella decidió morirse de amor lejos de mí. Desde entonces hasta ahora ríos y ríos de lágrimas regaron la tierra, y ahogaron a los hijos que siempre quisimos tener. Decidí una mañana levantarme y parametrar estas locuras que tantos problemas me trajeron, así ordené por color y sabor mis intenciones, los impulsos, por ser andróginos primeros, le siguen las pasiones, lo irracional y luego, siempre al fin, la razón que ilumina. Y fui libre entonces, y le respondí a los medicamentos las mismas palabras que ella entonó: Te necesito. Por esos días cuando el narcisismo lo era todo, yo creía que en mis manos estaba la solución. Y volverme loco por ratos prolongado era lo más viable para escapar de la realidad que me duele. Yo tampoco deseaba anillos ni autos, nada más deseaba que su cuerpo claro. Y para ello decidí estar feliz. ¿Pero cuán feliz puede ser alguien que solo conoce la felicidad por mitos porque nació triste? Ella quería mi bienestar, Dios mío, porque tuve que alejarla, no quiso desampararme hasta que alguien se propuso tras este amor erigir una torva pared.  Y con el tiempo esa pared los aplastó a los dos, porque lo que mal empieza, suele acabar en llanto. Y yo comprendí que era tiempo de cumplir su deseo. Por eso fui a terapias. Y decidí cumplir con un año de retraso su deseo. Y ahora estoy medianamente curado. Porque decidí preservar una pizca de locura para que me ayude en las relaciones sociales. Y así que ahora, con esta sonrisa aprendida digo: si bien no soy feliz, puede sinceramente alegrarme que cumplí tu deseo.... No regreses, no te necesito aquí para sentirme mal.
 Pero a veces necesito un abrazo, un te quiero, una mano que toque mi rostro y recorra mi cuello. Un beso que enjugue mis labios. Un cuerpo que me dé calor. Y me siento tan solo...
Escucha, este latido disfórico. Soy libre al fin, pero esta libertad me queda ancha y no sé cómo reaccionar ante semejante ansiedad. Respondo, calladamente.
No te necesito acá para sonreír. Tengo personas que gustan y les gusta ver mis dientes. 

viernes, 21 de septiembre de 2012

Buenos días, los de siempre



Hola...
Solo pasé para desearte los buenos días de siempre,
para que no olvides el color de mis ojos,
para que pervivas en mi memoria
para que entiendas mi perecer,
mi morirme por ti a ciegas,
mi histeria del terror en tu alma,
mi dolor a cuestas, mi sorda pereza...

porque siento que ya ni te acuerdas de mis versos,
ni de las pequeñas delicias que nos dimos,
ni del cáncer que consumía tu siniestrado corazón
ni de la fatídica tarde en que te me marchaste,
ahíta, dejándome para siempre partida la razón,
quebrada la cordura, disciplinado el terror,
horrorizado del horror que causaste
malamente con tu frialdad y tu desamor.

Hola...
Solo pasé para recordarte que fuiste algo importante,
pasé para mentirte desgraciadamente sobre mi pasado,
para bifurcarte de mi presente,
para sacarte de mis proyectos a futuro
y que sientas este dolor ajeno,
y los besos que no recibo...
No es que piense en ti, cariño,
yo a menudo te recuerdo, sobre todo cuando es para escribir,
porque escribo del desamor mejor que del amor,
y es que eres la pasión más intensa que guardo...

porque este silencio negro que se construye,
no hace nada más que engordar las leyendas que se cuentan,
esa en donde yo soy el monstruo impasible de duro corazón,
y tú la mágica dama que fue descuartizada en sacrificio.
Y que sepas que ya no te tengo miedo, cariño,
mi tierna extranjera, pero en tu podio por siempre
se llevará tatuado, a manera de monumento, tu nombre.

Hola...
Ya ni recuerdo para que pasé tan cerca de ti,
quizá para demostrarme a mí mismo que no te temo ya,
que eres asunto superado, desde luego,
¿sabes?, las psicoterapias, los terapeutas, los medicamentos,
y la reinserción social cuestan caro,
pero son efectivos cuando lo consigues,
y yo he conseguido todo eso...
Y tú no has conseguido nada que se parezca al amor
que yo intensamente te profesé.

porque no hay personas similares, por más que me retrates
en un individuo con los mismos antecedentes,
con la misma aura triste, aspecto marginal,
y honor desahuciado.
Si yo pasé tan cerca de ti, no es para frunzas el ceño
o te alertes o te pongas en defensiva,
esta relación de amor-odio que llevamos al extremo,
alguna vez tenía que fracasar...

Porque lo que no se funda en lo real
corre el peligro de desintegrarse...
Nos idealizamos, esa es la verdad,
y la locura te da cierta sabiduría,
a mí me dio otra forma de ver las cosas
y es que tal vez, cariño, nunca fuiste
la mujer que yo pensé que eras...

Hola...
Yo recuerdo esa mirada hiriente, esos ojos,
esta relación amor-odio que extremamos,
como si camináramos descalzos sobre cristales rotos.
Serás siempre la herida
que me acompañe mi tísica paciencia,
mi depresión y mis manías,
mis ratos de euforia y mis episodios de ensueño.

porque si fui malo, lo aprendí de ti,
porque eres la razón de mi historia,
el eje de mis pasiones dolorosas.
Yo no puedo ser activista de tu presente,
pero puedo curar tus lágrimas con sonrisas trucadas,
arrancarte el maquillaje y pintarte alegrías,
y solo se me ocurre morir de ganas por estar ausente.

Ciertamente, y tu corazón es testigo,
si levantaste vuelo, y el cielo que te recibió
fueron todas imágenes nocturnas,
es porque siempre buscaste en los corazones equivocados....
Yo te ofrecí cálido regocijo,
y mis brazos fuertes para construir nuestro futuro...
Y a ti eso te parece menos,
te parezco menos ahora, con mi saludo efímero y mi cortesía.
Si quisiera podría traerte con el pensamiento,
pero es hora de romper tus moldes
y decir ciertamente que no eras la mujer que esperaba,
eras tan solo mi fantasía, mi falsa fantasía.

Pero tal vez mi corazón así no lo crea
y te quiera hasta el final de mis días,
cuando me queden solo recuerdos
y todos me abandonen en esta vida,
y yo quiera volver a pasar delante tuyo,
sin temor ni remilgos y sonriente,
para decirte siquiera,
hola, qué tal, buenos días, 
los de siempre.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Mi princesa Alelhí



Yo construí un castillo enorme enorme,
hasta el cielo llegaba  mi construcción,
y en él habitaba mi hermosa princesa,
Alelhí que es pura sonrisa y corazón.

Y luego bajé a los desiertos a construir oasis
para que días más tarde me siguiera
mi inquieta princesa de ojos grandes,
así la sed ya no sería un problema para ella.

Y luego llegué hacia el mar y lo llené de peces
para que ella pueda pescar cuando tenga hambre,
y le construí, una montaña y tres puentes
para que puede cruzar el océano, mi princesa.

Mi Alelhí, se sentía sola, así que le regalé
un perrito que no se le separa para nada,
ella le puso de nombre Black, porque es negrito,
yo le dije que su nombre real era Filipo.

Mi Alelhí es buena compañía en mis valles de tristeza,
su sonrisa me alienta y sus besos me motivan,
sus abrazos me reinsertan a la sociedad.
Ella es mi delicada, rechoncha y preciosa princesa.

Ella me arrebató de los brazos de la muerte,
remendó mis insanias con el hilo de sus dulzura,
yo le estoy agradecido, por eso trato de ser fuerte
para que ella comprenda que la vida no es tan dura.

Yo por ella construyo sociedad, cultura y naturaleza,
para que siempre tenga donde estar feliz,
ya sea en mis sucintas fantasías acogedoras
o creyendo de verdad que es mi princesas.

martes, 21 de agosto de 2012

Canción del obrero


A mis compañeros de Hermes, 
a los que hacen  horas extras 
a los que parecen esclavos,
a los que por trabajar 
recortan su libertad.









(Cántese acompañado de una guitarra o con la pista de Mariscal Tito de BV)


Estas, mis manos, saben labrar la tierra,
buscan en las minas el oro, la plata y el bronce,
construyen caminos, y también sueñan
que un día reivindicarán por la fuerza al hombre.

Por mis fuertes brazos, por mis músculos,
corre la fuerza vital con la cual yo debo
llevar el pan a mi familia, sí, es muy duro,
pero es mi trabajo y trato de ser honesto.

Yo no puedo quejarme, soy un grano de arena,
pero soy el firme cimiento del régimen capitalista,
qué harían sin mí las orondas empresas,
sin mi fuerza y mi necesidad de mantener una familia

¡A trabajar, a trabajar, a trabajar!
Para con mi honradez y sudor ganarme el pan;
y tal vez, cuando esté viejo, recibir una digna pensión,
que valga por lo menos mi juventud invertida
en fomentar la cruda ilusión
de formo parte de un hermoso sistema de producción...

(de la cual soy piedra angular)

Yo hubiera querido estudiar.
Ser abogado, arquitecto, ingeniero o policía, tal vez militar.
Colaborar de algún modo para hacer crecer
esta monstruosa sociedad que nos consume...

Pero por las políticas de gobierno, la baja educación,
nunca pude aspirar a ser más que mis demás compañeros,
siempre fui un obrero, un proletario, un trabajador.
Ay, qué triste es ser solo un engranaje en este juego.

¡A trabajar, a trabajar, a trabajar!

Para con mi honradez y sudor ganarme el pan;
y tal vez, cuando esté viejo, recibir una digna pensión,
que valga por lo menos mi juventud invertida
en fomentar la cruda ilusión
de formar parte de un hermoso sistema de producción...

(de la cual soy piedra angular)

He invertido mi vida en ser una máquina de trabajo,
ya mis músculos están cansados, mi lomo doblado,
mis brazos pierdan la firmeza y los químicos
el cuerpo me lo han contaminado.

Ya pasaron mis años de fortaleza y bizarría,
todos los he invertido en tejer un hermoso sistema,
sin embargo, ahora viejo, no encuentro alegría,
porque la miseria que recibo no compensa
los años en que descuidé a mi familia.

No es como me lo prometieron hace tantos años:
no estoy echado en mi cama, con mi mujer,
disfrutando de mis nietos, de sus abrazos,
llevando un apacible vejez...Por el contrario, sigo trabajando

Porque toda mi vida me enseñaron...
que yo nací para formar parte de un hermoso sistema...
por eso... ¡A trabajar, a trabajar! !A TRABAJAR!

miércoles, 25 de julio de 2012

Inoportuno

Te recuerdo como esa ultima vez, sumida en el frío y el desconcierto. La pena que te fractura, como antes te hirió mi locura. Y esta vez, solo esta vez, también tienes el secreto para inducirme al vacío. Si entro en tu pecho, no sabría salir más. 
No pretendo tocar tus dedos, ni acariciar tu cabello, quiero mirarte de lejos, como una pausa innecesaria, porque cualquiera de cansa de estar solo. Nada me alegra más que tú, que tu sonrisa. Porque te conservo. Y sé maquillar mis resistencias. Y tras este velo innecesario existen mis promesas de pie... hasta el día en que decidamos morir. ¿Qué es el pasado y estas heridas? Yo te cuido, yo te espero, pero también llegó mi autobús, y tengo que abordarlo, para alejarme de ti todo lo posible; trataré de engordar esta distancia para nunca que nunca más, y ahora sí es en serio, me nombres. Yo no pretendo huir de ti, pero sí de esa mujer en la que te vistes, con su rencor, su perfidia, su aura triste.
Y aunque la felicidad se esboza en mi ventana, a veces miro atrás y te reconozco, y eres tan solo el recuerdo que yo siempre quise atesorar, en la oscuridad de la tierra, o la luminosidad del sueño eterno. Vengo a tu recuerdo cada vez que quiero sentir que he sido un buen tipo, si descuento mis horrores. Para saber a ciencia cierta que pocas puede decirse leales. Una perfidia tal vez, cada cuatro torturas, mientras en mi cabeza se hilaba el sudario de mi muerte.
No quisiera morir sin ver la luz clorótida de tus ojos apagados, y que me expliques porque me haces esto.Ahora que menos necesito de ti, es cuando fluye en mi memoria, como una obsesión, tu recuerdo. Y si esto es tripartito, a quién le importa, mientras se imponga tu boca en el enorme vacío que dejas en mi alma...

Un abrazo... Tal vez algún día me encuentres solitario y triste y yo me anime a hablarte...

Si soy feliz ahora es porque encontré el reflejo de mi sonrisa en los ojos de Esther.

(Por unos ojos negros, igual que penas de amores 
hace tiempo tuve anhelos, alegrías y sin sabores
y al dejarlos algún día, me decían así llorando
no te olvides vida mía, de lo que te estoy cantando
Que un viejo amor,
ni se olvida ni se deja
que un viejo amor,
de nuestra alma si se aleja,
pero nunca dice adiós
que un viejo amor
Ha pasado mucho tiempo,
y otra vez vi aquellos ojos
me miraron con despejo, fríamente y sin enojos
y al notar ese desprecio de ojos que por mi lloraron,
pregunte si con el tiempo,
sus recuerdos olvidaron
Que un viejo amor,
ni se olvida ni se deja
que un viejo amor,
de nuestra alma si se aleja,
pero nunca dice adiós
que un viejo amor
Que un viejo amor)